La población considera que cada vida perdida en accidentes viales debe ser una llamada de atención a las autoridades que no puede seguir ignorando estos hechos. Los conductores reincidentes deben enfrentar sanciones más severas, incluída la suspensión de licencias y el pago de multas fuertes. El Ministerio Público debe actuar de oficio ante hechos fatales. Es hora de frenar la impunidad en las calles de quiénes cometen conducción peligrosa y homicidios de peatones.

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