La ciudadanía cree que el Municipio debe frenar la proliferación de tiendas de venta de ropa usada en la ciudad, particularmente en el Centro, dando una mala imágen de la capital.   La comercialización de dicho producto está prohibida legalmente por el Gobierno. Sin embargo es tolerada por la crisis socioeconómica que afecta al país. Piden que las famosas boutiques de ropa usada deberían cumplir la norma y vender ropa nueva de fabricas nacionales a precios accesibles.

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