Ciudadanos encuestados mostraron su indignación por la falta de control permanente en los comedores instalados al lado de la represa de San Jacinto.  Consideran que la Intendencia Municipal, Defensa al Consumidor y el mismo SEDES deben intensificar los operativos de control a los restaurantes para garantizar la inocuidad de sus platos de comida. Otros creen que es necesario iniciar procesos penales contra los propietarios de estos comedores por el delito de atentado contra la salud pública.

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